Evolución de los sistemas de brackets: de los convencionales a los autoligables.
Durante décadas, los brackets metálicos convencionales fueron el estándar en ortodoncia.
Sin embargo, hoy en día, la tecnología ha dado un vuelco en la odontología convencional, ofreciendo opciones más cómodas, estéticas.
Desde 1935 se tienen registros de las primeras patentes sobre sistemas de brackets sin ligaduras elásticas, pero no fue hasta los años 90-2000 que mejoraron los diseños,
mejorando materiales y ofreciendo resultados clínicos mucho mas predecibles.
Pero, realmente ¿en qué se diferencian? ¿Y cuál conviene elegir?
Para hacer un breve repaso sobre la aparatología fija podemos recordar que los brackets convencionales funcionan mediante pequeñas ligaduras elásticas (donuts, comúnmente
llamadas) o metálicas que sujetan el arco al bracket.
Aunque su eficacia está más que comprobada, presentan algunas desventajas:
- Acumulan más placa bacteriana
- Requieren cambios más frecuentes
- Generan más fricción entre el arco y el bracket (lo que produce que el
movimiento dental sea mas lento, que se requieran fuerzas mayores, entre
otros..)
Con el paso del tiempo, la investigación en materiales y biomecánica dio lugar a los brackets con sistema de autoligado, que eliminan la necesidad de las conocidas donuts o
ligaduras elásticas. En su lugar, poseen un mecanismo (una compuerta o clip) que mantiene el arco en su sitio, reduciendo la fricción y mejorando el control del movimiento dental.
Podemos resumir en 5 simples pasos las ventajas de la aparatología de autoligado:
- Menor fricción: Gracias a su sistema de cierre, el arco se desliza con mayor libertad, lo que puede traducirse en movimientos más suaves, eficientes y
fisiológicos. - Menos visitas al ortodoncista: Al no requerir el cambio constante de ligaduras, los controles pueden espaciarse más.
- Mayor comodidad: La presión sobre los dientes suele ser más ligera y progresiva, reduciendo molestias.
- Mejor higiene: Al no tener ligaduras elásticas, hay menos zonas donde se acumule placa bacteriana.
- Duración potencialmente menor del tratamiento: Aunque depende de cada caso, algunos estudios muestran una reducción en los tiempos de tratamiento.
Sin embargo, como todo, hay que individualizar los casos y también tener el conocimiento de las desventajas de estos sistemas:
– Costo más elevado
– No hay posibilidad de cambio de colores, lo que muchas veces para el paciente adolescente es una clara desventaja.
– No todos los casos los requieren, y hay ciertos casos en los que estamos limitados para su uso.
¿Cuál elegir?
Siempre he considerado, que se debe individualizar el caso de cada paciente, el cual dependerá de factores clínicos, estéticos, anatómicos y por supuesto personales de cada
paciente.
Como ortodoncista, evaluaremos el tipo de maloclusión, la complejidad del caso, y preferencias del paciente, aconsejándole al paciente siempre la mejor opción según su
caso.
Como consejos a mis pacientes:
– Siempre acudir a profesionales que puedan guiarte sobre cuál es el mejor sistema para tu caso.
– Aplicar siempre esta filosofía “funcionalidad, salud y estética”
La evolución de los sistemas de ortodoncia, refleja el compromiso de la odontología moderna con la eficiencia, la comodidad y la estética. No existe un sistema “mejor” de
forma absoluta, el mejor será aquel que se adapte a tus necesidades específicas y te ayude a lograr una sonrisa sana y armónica.